jueves, 23 de junio de 2011

EL ESPAÑOL QUE SE HABLA EN MÉXICO

 
 El español mexicano  es la variedad de dialectos y sociolectos del idioma español hablada en el territorio mexicano así como en diversos lugares de Estados Unidos y Canadá donde hay núcleos de población de origen mexicano. También sobresale el dialecto del castellano propio de la Península de Yucatán, conocido como español yucateco.
Históricamente, la evolución del español mexicano coincide con el desarrollo del idioma español en el Perú, Sevilla, Madrid, Bogotá y las grandes urbes estandarizantes de la época. La ciudad de México fue durante siglos el centro de uno de los dos grandes virreinatos de la América colonial, el virreinato de la Nueva España, el cual se expandía desde el centro de lo que son ahora los Estados Unidos, en el norte, hasta Costa Rica, en el sur. Como resultado del prominente papel de la ciudad de México en la administración colonial al norte del ecuador, la población de la ciudad incluyó relativamente muchos hablantes del centro de España. Consecuentemente, como Lima dentro de la Audiencia de Lima y las otras grandes ciudades, la ciudad de México tendió históricamente a ejercer un efecto estandarizador dentro de su propia esfera de influencia lingüística, un estado de cosas que se refleja en la lluvia de encomios al patrón de habla mexicana dada por los comentaristas de los siglos XVII y XVIII.
El hispanista sueco Bertil Malmberg apunta que en el español de México las vocales tienden a perder fuerza, mientras que las consonantes son siempre pronunciadas. Malmberg explica ello por la influencia del complicado sistema de consonantes de la lengua náhuatl a través de los hablantes bilingües y la toponimia de la región.

Regiones dialectales de México, de acuerdo con Juan Miguel Lope Blanch.


En el territorio del México contemporáneo, no es coextensivo con lo que podría ser llamado Español Mexicano. Debido a diversas variaciones como en el caso de Yucatán con peculiaridades únicas tanto en su léxico como en su pronunciación y entonación que lo distinguen de cualquier otro español hablado en México y país hispanohablante. Se han señalado algunas características muy particulares y generales a casi todas las versiones del español de México, también se ha referido (aunque no insistido en) que existen algunas peculiaridades regionales y sociales, que fragmentan el español mexicano en múltiples dialectos. Las variedades regionales poseen algunos rasgos que son muy específicos, y en algunos casos más que ser regionales son comunitarias por ejemplo pueblos alejados o pequeñas rancherías con considerado aislamiento donde se preservan variedades extremadamente peculiares, en comparación con las mayoritarias; poblaciones de origen mestizo, pero de gran antigüedad, que fueron castellanizándose desde hace mucho tiempo y gradualmente; y lo que tenemos son islas lingüísticas donde se habla, variedades de castellano bastante antiguo y regionalizado, que pueden ser como por ejemplo dialectos o hablas con influencias muy fuertes de voces asturianas o extremeñas, como terminaciones en u, en vez de en o; por ejemplo perru, en vez de perro; o pronunciar la h muda con sonido de j o h aspirada; también decir puyí, en vez de por ahí, prober por pobre etc. Formas de hablar el español que se aprendieron hace mucho tiempo y a lo largo de los siglos adquirieron características fonológicas y léxicas muy particulares y muy fuertes, particularmente influencias de las lenguas indígenas; particularmente esto sucedió y subsiste hoy día en los estados del centro del país, como el Estado de México donde la influencia fonológica y léxica en estas variedades que sobreviven en islas se debe en gran parte a lenguas originarias, en especial al náhuatl y al otomí-mazahua y el Purépecha en Michoacán.
Es común el uso de gran cantidad de léxico indígena para designar varios elementos y así como léxico español antiguo con formas verbales y de conjugación también antiguas, así como anteponer o posponer prefijos o sufijos en lengua indígena a las palabras castellanas como en el Estado de México. Para los inmigrantes o turistas, muchas veces resulta en momentos difícil comprender la totalidad del discurso de los interlocutores lugareños en algunas macrovariedades son perfectamente distinguibles y su extensión es más o menos amplia. Entre ellas están los dialectos empleados en el norte, sur y centro de México, en su forma general y en sus formas particulares como el caso de la península de Yucatán, en el Distrito Federal con variaciones graduales según sociolectos e influencias de otras regiones por las migraciones.

Variedad hablada en el norte del país
Esta variación del español mexicano es usada en el norte de México en los estados de Baja California, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa, Coahuila y en algunas zonas de Durango. Se diferencia de otras regiones de México principalmente en la entonación (acento) y contracción de las palabras en las formas cortas como se pronuncia y se escribe, así como el encuentro de determinadas preposiciones con los artículos, conservando las mismas conjugaciones que tiene el mexicano central con respecto al uso universal del pronombre personal de ustedes y tuteo, para situaciones formales e informales respectivamente con el seseo. Su uso coloquial es el empleo del lenguaje, de alguna forma en un contexto informal, familiar y distendido, con vocablos caracterizados por su uso común, frecuente y directo que se alejan de todo tipo de retórica.

Variedad hablada en el centro del país
Esta variación del español mexicano es la más popular y usada en su mayoría por todos los estados de México, en su forma general en el Distrito Federal, Guanajuato, Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos, Durango, Aguascalientes, como también en los estados costeños (Oaxaca, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán), septentrionales (Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa y Coahuila) y meridionales (Chiapas, Tabasco y Campeche con Quintana Roo). Y en casos especiales con Veracruz y Yucatán. El español Central es el más conocido internacionalmente en el entretenimiento de las televisoras mexicanas, y en representaciones internacionales con diversos modismos triviales, sin entonación grave con palabras derivadas directamente desde la conquista española e idioma náhuatl, como también usado por su cercanía[cita requerida] al español latinoamericano neutral, para los doblajes al español en México y en América Latina. Así como también en España, antes de que tuviese su propio doblaje.

Variedad hablada en el sur del país
Esta variación del español mexicano es usado en el sur de México en los estados de Chiapas, Tabasco y Campeche existen diversas diferencias en la entonación (acento) y gramática (vos/tú). En algunas regiones del sur el voseo es producto de la influencia guatemalteca cuya variación del español mantiene estos aspéctos gramaticales. El término tuteo habitualmente significa tratar de tú o de vos, en contraposición a usted. Cuando se usa el tuteo como antónimo de voseo suele ser necesario aclararlo. De cualquier forma, el vos convive con el tú, debido por ser mayoritario, aunque no es bien visto el voseo pronominal. El vos desde los tiempos coloniales se ha considerado en muchas partes como una forma incorrecta en los países de uso mixto o en aquellos donde su uso no es común.

Variedad hablada en las costas del sur del país
Esta variación del español mexicano que es usado en las áreas costeras pacíficas de Oaxaca y Chiapas aunque principalmente áreas costeras de Veracruz es asimismo distintivo al menos a nivel del habla local, como el que exhibe más rasgos fonéticos de la costa que el hablado en resto de México. El acento costeño exhibe en general una idiosincrasia con rasgos bastante comunes a lo largo de todo el litoral, aunque existen ligeras diferencias regionales y maneras de ser muy diferentes a los de los habitantes del interior del país y estados. Zonas geo-sociológicas que definen a los habitantes de las costas y otras regiones cercanas o limítrofes a los mismos estados.

Fonética y fonología

Los siguientes son rasgos generales:
Africadas: El español mexicano tiene dos consonantes africadas inexistentes en el español clásico, la consonante africada alveolar sorda /t͡s/ y la consonante africada alveolar lateral /t͡ɬ/, respectivamente representadas por los dígrafos tz y tl, tal como en los nombres Tzintzuntzan y Atlántico. Nótese que Atlántico y Nestlé se pronuncian [a.'t͡ɬan.ti.ko] y [nes.'t͡ɬe] en México,1 mientras que en España se pronuncian [ad.'lan.ti.ko] y [nesd.'le], respectivamente.2 3 La consonante africada alveolar sorda /t͡s/ es muy parecida a la pronunciación alemana de la z.
Seseo: Como ocurre en todos los dialectos de América, Canarias y de buena parte de Andalucía, no existe diferencia en la pronunciación de s y z, c, siendo pronunciadas todas como una /s/. Aunque existe una diferencia alofónica, la [s] del español mexicano es laminodental o apicodental, mientras que la [s] del centro y norte de España es apico-alveolar, la cual para oídos mexicanos puede sonar parecida a una "sh" postpalatal inglesa.
Yeísmo: Del mismo modo, no se diferencia la pronunciación de y y ll; ambas son una aproximante palatal sonora /ʝ/ como la y del español estándar.
X: El hecho que la letra x represente los sonidos [ks], [s], [x] y [ʃ], en el español mexicano, induce una gran variabilidad o inestabilidad en la pronunciación de diversas palabras. Por ejemplo, Xilófono llega a pronunciarse como [si'lofono], [xi'lofono] o aún [ʃi'lofono]; al igual que Xenofobia se llega pronunciar como [kseno'foβia], [seno'foβia] o [xeno'foβia].
Los siguientes son rasgos que se dan principalmente en algunas regiones y en otras casi no se dan:
Ensordecimiento vocálico: En el español mexicano (Centro, Costa Atlántica y Costa de Oaxaca principalmente) existe reducción de las vocales átonas por ensordecimiento, como en trastes ['tɾ̥astəs]. Este proceso es más frecuente cuando una vocal está en contacto con el sónido [s], siendo la construcción [səs] el caso más frecuente de reducción, después le siguen en orden descendente las construcciones [təs], [pəs], [kəs], [dəs], [məs] y [nəs].4 Es un ejemplo del fenómeno apuntado por Bertil Malmberg. Un caso muy interesante se da con las palabras pesas, peces y pesos que se pronuncian de igual forma ['pesəs]. Según el erudito filólogo, Rafael Lapesa, algunas personas omiten también otras vocales (Ej. Cómo ’stás 'cómo estás', nec’sito 'necesito', palabr’s 'palabras', much’s gras’s 'muchas gracias'). Dicho fenómeno sin embargo, es visto como no estándar y por ende tiene cierto estigma social[cita requerida], a pesar de ser formas en que se expresa gran parte de la población.
En las mismas regiones – la mayor parte del interior de México – la /s/ final de sílaba raramente se debilita; esto, combinado con la frecuente reducción de vocales átonas, da a la sibilante [s] una prominencia especial. Se debe observar que esta situación contrasta con la de las áreas costeras, tanto del Pacífico como del Caribe, donde el debilitamiento de la /s/ al final de sílaba es un marcador sociolingüístico, reflejando la tirantez entre la norma del centro de México y la tendencia histórica hacia el debilitamiento consonántico que es tan característico de las áreas costeras de América Latina y de la mitad sur de la península Ibérica.
De igual modo, en contraste con lo que ocurre en el habla ibérica y en la mayor parte de los dialectos costeros del Caribe y el Pacífico, la variante mexicana conserva las /d/ en posición intervocálica en todos los registros, considerando su omisión como perteneciente a un lenguaje poco educado: amado, partido, nada se pronuncian claramente, mientras que en el lenguaje popular de otros lugares se escucha amao, partío y naa [naː].
La vibrante simple [ɾ] (y en cierta medida también [r][cita requerida]) son frecuentemente asibiladas a lo largo del centro y sur de México (especialmente la -r final de sílaba), como en ['kaɹta] carta o [a'moɹ] amor, mientras que en los estados del norte las vibrantes apicoalveolares para /rr/ múltiple y /-r/ predominan. En algunas regiones de Yucatán, se pronuncia uvularmente /ʁ/. También es frecuente la articulación [ɾː] del grupo /-rd-/: 'perder, verdad'.
La fricativa /x/, se articula en el interior del país es usualmente una fricativa velar sorda [x], como en ['kaxa] caja, semejante al sonido de centro y norte de España, pero sin realizaciones uvulares. En las costas la articulación normal de j es faríngea o glotal sorda [h], como en la mayor parte de los dialectos costeros del Caribe y el Pacífico.
Acento: Por diversos factores no enteramente claros, entre los que se podrían contar las influencias de algunas lenguas indígenas, las varias modalidades regionales del español ibérico traído desde la península, y las corrientes de inmigración de otros lugares del planeta han creado un mosaico de acentos en México. Ello es comprensible, además, por la extensión del país. Algunos de los acentos son claramente distinguibles de los demás, como por ejemplo los de Nuevo León, Sinaloa, Yucatán, la Ciudad de México, Jalisco, Tabasco, Chiapas y Veracruz.

Lexicología

A causa de la procedencia social de la mayor parte de los conquistadores y colonizadores españoles -soldados, expresidiarios, aventureros, etc.- pueden señalarse el vulgarismo y el carácter rústico como rasgos característicos del español de América. Sin embargo, la ciudad de México fue donde se formó el lenguaje más culto de la colonia. Con una gran capacidad de asimilación, muy pronto estuvo al nivel cultural de las más grandes ciudades españolas: nueve años después de la conquista, en 1530, tiene una imprenta, la primera de América, en 1537 comienza a ser corte de virreyes; en 1547 es cabeza de arzobispado, en 1553 inaugura su universidad, y su ambiente literario era muy atractivo para los escritores españoles. Por todas estas características, no es el vulgarismo el rasgo peculiar de su español, aunque no falten rasgos de carácter rústico. Entre ellos, tal vez el más importante sea el de convertir los hiatos (término con el que se denomina la combinación de dos vocales que son elementos constituyentes de sílabas contiguas y que no forman diptongo) en diptongos: pior (peor), peliar (pelear), cuete (cohete), pasiar (pasear), linia (línea).

Mexicanismos

Ejemplos de coloquialismos mexicanos. La mayoría son ofensivos, otros simplemente sustituyen un nombre. Entre éstos, están:
Alberca: Piscina.
Ejemplo1: Me gusta ir a nadar en la alberca que Juan tiene en su casa.
Birra: Vulgarismo coloquial de cerveza, usado en la zona fronteriza norte, tomado del francés "Bière". (También es común decir Cheve).
Ejemplo1: "Arre por unas birras, ¿O qué?".
Ejemplo2: "Hay que ir por unas cheves antes de que cierre el autoservicio".
¿Bueno?: Es una manera de contestar las llamadas telefónicas. Surgió luego de que un operador telefonico preguntaba por el estado del enlace "Bueno".
Chavo(a): Término coloquial utilizado en el centro del país para referirse a un niño o joven.
Chavirul: Término utilizado en la región del pacífico a una persona joven, utilizado únicamente para referirse a una persona de género masculino. También es utilizado como adjetivo para referirse a una persona muy joven (equivalente a pendejo en Argentina).
Ejemplo1: Chavirul, checa las llantas.
Ejemplo2: No puedes entrar a la cantina porque eres un chavirul.
Chela: Vulgarismo coloquial de cerveza. Se usa en el occidente, centro y sur del país.
Chamaco, huerco, morro: Niño, Niña (Morro y Huerco se usan más en la zona norte del país, aunque morro también es utilizado en la zona occidental).
Chepe: .
Ejemplo 1: ¡Estás chepe!
Ejemplo 2: ¡Eres muy chepe!
Cruda: Vulgarismo coloquial para resaca, malestar después de un estado de ebriedad.
Ejemplo 1: Esta tan crudo que tiene nauseas
Colonia: Parecido a barrio, parte de una ciudad,.
Ejemplo1: Pedro vive en la colonia Benito Juárez de esta ciudad.
Ejemplo2: El desbordamiento del río provocó la inundación de varias colonias/provocó la inundación de varias zonas de la ciudad.
Desarmador: Es equivalente a decir destornillador.
Ejemplo1: Trae el desarmador
Órale: Asombro.
Onda: pasa
Ejemplo1: ¿que onda we?
Chido (es equivalente a ¡bacán! en países de Sudamérica): Término coloquial de significado irregular, puede significar algo bueno o divertido. Es usado solo por jóvenes o niños. En las regiones norteñas del país, esta palabra tiene una variante equivalente: chilo, mientras que en la zona del interior del país se dice chido.
Pena: Vergüenza (también usado en otros países de Hispanoamérica).
Platicar: Conversar, charlar (verbo usado también en América Central).
Reborujar: Palabra generalmente usada en Durango y Zacatecas para indicar confusión
Ejemplo1: Esa ecuación está muy reborujada.
Refresco: Es equivalente a decir soda o gaseosa.
Ejemplo1: Tráeme un refresco.
Tlapalería: Tienda donde se venden pinturas, materiales eléctricos, herramientas, artículos para construcción, etc., similar a una ferretería.
güey: Forma de nombrar a un amigo (También es usado we en algunas zonas norte del país).
Ejemplo1: Que onda "güey", vamos por unas cheves?
[editar]Verbos cambiantes
En conjugaciones, de manera no normalizada, algunos verbos terminados en -iar presentan ruptura de diptongo en su conjugación en el presente del indicativo, terminando en ía o en ío, como en los siguientes casos:
 El banco negocía un préstamo, en lugar de "El banco negocia un préstamo".
Yo no diferencío entre los colores, en lugar de "Yo no diferencio entre los colores".
Yo te financío la obra, en lugar de "Yo te financio la obra".
A veces se llegan a cambiar completamente los verbos, haciendo falsas conjugaciones, de modo que se conserva el modo infinitivo del verbo, como sigue:
 Dile que no "force" la herradura, en lugar de "Dile que no fuerce la herradura".
Él "solda" los metales, en lugar de "Él suelda los metales".
Deja que el arroz se coza, en lugar de "Deja que el arroz se cueza".

Formación de los imperativos
En buena parte del territorio mexicano se acostumbra añadir un -le al final de los verbos conjugados en modo imperativo.
Ejemplo1: José, córrele porque se va el camión.
Ejemplo2: Muévanle (ustedes) bien a la harina.



Arcaísmos
La primera impresión que produce el español de México es que se trata de un habla conservadora. En efecto, no son pocos los casos en que el habla de México ha conservado modos antiguos de decir, sin dejarse influir por las innovaciones realizadas en otras zonas de la comunidad lingüística hispana. El hecho de que algunas voces o expresiones ya desaparecidas en el habla de España se sigan oyendo en México es la razón por la cual se ha señalado el arcaísmo como característica del español mexicano. Son arcaísmos respecto a España (porque en México es expresión y palabra vigente)expresiones como: se me hace (me parece), ¿qué tanto? (¿cuánto?), muy noche, dizque, donde (usado como condicional en expresiones como: «Donde se lo digas, te mato»). Los arcaísmos resultan más evidentes en el vocabulario. Palabras ya olvidadas en España conservan vigencia en México: pararse (ponerse de pie), prieto, liviano, demorarse, dilatarse, esculcar, luego, fierro (hierro), flama (llama), recibirse (graduarse), nadien o naiden por nadie.
 Entre los arcaísmos se encuentran antiguas formas de conjugar verbos, usadas por lo general en poblaciones donde no hay mucha comunicación con el exterior, a saber: truje por traje, naza por nazca (de nacer), vide por ví, traiba por traía. Incluso en la capital es común para mucha gente (la mayoría de los habitantes de los pueblos y barrios originarios y en general en el territorio del Distrito Federal quizás por más del 50% de la población[cita requerida]) usar una conjugación antigua del verbo hacer, haiga, en vez haya, y conservar modificada la terminación en -steis, como "hablastes" o "hicistes". También la pronunciación de la H fricativa en palabras como "hediondo" que en el habla rural se pronuncia "jediondo" y el uso de verbos auxiliares arcaicos como "ansina". Estas formas arcaicas o anticuadas para la mayoría de los hispanohablantes, persisten sobre todo en las zonas relativamente aisladas de la mayoría de la sociedad, constituyendo islas lingüísticas, como ya quedó apuntado en este artículo previamente. Así en las zonas serranas del Estado de Chihuahua, Durango, y Sonora es donde se pueden apreciar estos arcaísmos, entre otros lugares.



Regionalismo
Junto al conjunto de rasgos comunes a todas las variantes del español mexicano, existen diferencias de vocabulario, entonación y gramática características de cada región.
 Por ejemplo, "bollo" en la Ciudad de México es un tipo de pan, pero en Yucatán son heces; En la Ciudad de México "meco" es una referencia vulgar al esperma, en Morelos, refiere a las cosas sucias; a su vez ésta expresión en Chihuahua hace alusión a personas poco inteligentes: "¡Cómo eres meco!"; ¡Cómo eres tonto!; en Chiapas "totol" se refiere al guajolote (pavo, de origen náhuatl). En el centro del país, "lonche" se puede referir a un refrigerio durante tiempo de trabajo o de escuela o más específicamente a un almuerzo, de hecho existen las "loncherías" (del inglés Lunch). En la Península de Baja California y Sonora se dice "curada", "curado" o "cura" como sinónimo de "Padre" ("estupendo") para denotar algo que es atractivo de alguna forma, Ejemplo: ¡Qué cura está!, ¡Qué padre está!, mientras que en el centro del País cura se refiere a un Clérigo, así como en la variante occidental "Cura" es para referirse a algo curioso, raro o gracioso ¡Qué cura está el perro!.

Influencia del náhuatl

El español de México ha tenido como sustrato diversas lenguas indígenas. Especialmente significativo ha sido el influjo del náhuatl, especialmente en el léxico. Sin embargo, si bien en el léxico su influencia es innegable, apenas se deja sentir en el terreno gramatical. En el vocabulario, además de los mexicanismos con los que se ha enriquecido la lengua española, como tomate, hule, chocolate, coyote, petaca, etcétera; el español de México cuenta con muchos nahuatlismos que le confieren una personalidad léxica propia. Puede ocurrir que la voz náhuatl coexista con la voz española, como en los casos de cuate y amigo, guajolote y pavo, chamaco y niño, mecate y reata, etc. En otras ocasiones, la palabra indígena difiere ligeramente de la española, como en los casos de huarache, que es un tipo de sandalia; tlapalería, una variedad de ferretería, molcajete, un mortero de piedra, etc. En otras ocasiones, la palabra náhuatl ha desplazado completamente a la española. tecolote, atole, milpa, ejote, jacal, papalote, etc. Son muchos los indigenismos que designan realidades mexicanas para las que no existe una palabra castellana; mezquite, zapote, jícama, ixtle, cenzontle, tuza, pozole, tamales, huacal, comal, huipil, metate, etc. Hay que hacer notar que la fuerza del sustrato náhuatl cada día hace sentir menos su influencia, ya que no hay aportaciones nuevas.
 Nahuatlismos muy frecuentes: aguacate, cacahuate, cacao, coyote, cuate, chapulín, chicle, chocolate, ejote, elote, huachinango, guajolote, hule, jitomate, mayate, mecate, milpa, olote, papalote, petaca (por maleta), piocha, zopilote.
Nahuatlismos medianamente frecuentes: ajolote, chichi (por pecho femenino), jacal, xocoyote (benjamín), tecolote, tianguis, tlapalería, zacate.
P'urhepechismos o tarasquismos: huarache, jorongo, cotorina, sarikua
Otros indigenismos: butaca, cacique, caimán, canoa, colibrí, chirimoya, naguas, guayaba, huracán, iguana, jaguar, jaiba, jején, loro, maguey, maíz, mamey, maní, papaya, piragua, tabaco, tapioca, yuca.
La influencia del náhuatl en la fonología parece restringida a la pronunciación homosilábica de los digrafos -tz- y -tl- (México: [a.'t͡ɬan.ti.ko] / España: [ad.'lan.ti.ko]), y a las diversas pronunciaciónes de la letra -x-, llegando a representar los sonidos [ks], [gz], [s], [x] y [ʃ]. En la gramática, uno puede citar como influencia del náhuatl el uso y abuso de los diminutivos: ¿Acaso un minutito tiene menos segundos que un minuto? ¿Un cieguito ve más que un ciego, o bien, es más amable?5 6 También se puede citar como influencia del náhuatl el uso del sufijo -le para darle un caracter enfático al imperativo. Por ejemplo: brinca -> bríncale, come -> cómele, pasa -> pásale, etcetera. Se considera que este sufijo es un cruce del pronombre de objeto indirecto español le con las interjecciones excitativas nahuas, tales como cuele.7 Sin embargo, este sufijo no es un verdadero pronombre de objeto indirecto, ya que se usa aún en construcciones no verbales, tales como: hijo -> híjole, ahora -> órale, ¿que hubo? -> quihúbole, etcetera.
 Aunque la hipótesis del sufijo -le como influencia del náhuatl ha sido ampliamente cuestionada.8 Navarro Ibarra (2009) encuentra otra explicación sobre el carácter intensificador de le. La autora advierte que se trata de un clítico dativo defectivo; en lugar de que le funcione como un pronombre de objeto indirecto, modifica al verbo. Un efecto de la modificación es la intransitivización de los verbos transitivos que aparecen con este le defectivo (eg. moverle no es "mover algo para alguien" sino "hacer la acción de mover").9 Este uso intensificador es un rasgo gramatical particular de la variante del español mexicano. En cualquier caso, no se debe confundir el uso de le como modificador verbal, con los diversos usos de los pronombres de objeto indirecto (dativo) en el español clásico, pues éstos son ampliamente usados para indicar en particular el caso genitivo y el dativo ético. En lo que se considera una de las actas de nacimiento del idioma español, el poema de Mio Cid escrito alrededor del año 1200, ya se pueden encontrar varios ejemplos de dativo posesivo o ético.10 11

Influencia Inglesa

México tiene una frontera de más de 2.500 kilómetros con los Estados Unidos, recibe cada año gran afluencia de turistas estadounidenses y canadienses, cientos de miles de mexicanos van a trabajar temporal o permanentemente al país vecino y México es, de hecho, el país con más ciudadanos estadounidenses viviendo fuera de Estados Unidos, con más de 1.000.000, distribuidos alrededor del territorio nacional. El inglés es la lengua extranjera más estudiada en México y la tercera más hablada después del español y de las lenguas autóctonas tomadas en conjunto. En cambio, la corriente de anglicismos, o sea, palabras del inglés incorporadas al español, va en continuo aumento. Hay muchas palabras del inglés que se usan tanto en América como en España: filmar, béisbol, club, coctel, líder, cheque, sándwich, etc, Pero en el español mexicano se usan otros anglicismos que no se utilizan en todos los países de habla hispana. En este caso se encuentran: bye, ok, nice, cool, "checar", hobby, "fólder", "overol", "suéter", "réferi", "lonchería", "clóset" o maple, etc.
 En la región del norte de México y el sur de EE.UU., especialmente en los estados fronterizos, el español incorpora palabras del inglés de uso común: troca (truck), lonche (lunch), yonque (junkyard).
 El Centro de Lingüística Hispánica de la UNAM realizó un número de encuestas en el Proyecto de estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica. En las realizadas a hablantes mexicanos de norma culta urbana el número total de anglicismos era de aproximadamente 4%. Sin embargo, en esta cifra se incluyen anglicismos que permearon el español general hace tiempo y no particularizan el habla nacional, como son nylon, dólar, ron, vagón y otros. 
Los resultados de dicha investigación se resumen en:
 Los préstamos léxicos se registran en su mayoría en la clase morfológica del sustantivo.
Anglicismos de uso general: O.K. (/oquéi/), Bye (/bai/), rating, click, básquetbol, bat, béisbol, box(eo), cátcher, claxon, clip, closet, clutch, coctel, convertible, champú (o šampú), cheque, esmoquin, exprés, fútbol, gol, hit (o /xit/), jonrón, jeep, jet, knockout, líder, mitin, nylon, overol, panqué, pay (del ingl. pie), pudín, refrigerador, baby shower, reversa, rin, round, set, strike (stráik o estráik), suéter, pants, tenis, supermercado, vallet parking, tennis, y whisk(e)y.
Anglicismos frecuentes: bar, bermudas (por pantalón corto), bistec, capitán (de meseros), chequera, jockey, short, show, sport (tipo de ropa), switch.
Anglicismos de uso medio: barman, King/Queen Size, fólder, grill, manager, penthouse, pullman, strapless, zípper.
Algunos ejemplos de anglicismos sintácticos, que coexisten con las variantes comunes, son: 
Uso del verbo aplicar, coexiste con postularse. ("Apliqué a esa universidad" I applied to the university, en lugar de "Postulé a esta universidad")
Uso del verbo asumir, coexiste de manera no generalizada con suponer. ("Asumo que sí va ir a la fiesta", I assume he is going to the party, en lugar de "Supongo que sí va ir a la fiesta")
Uso del verbo accesar coexiste de manera no generalizada con acceder a. ("Accesa a nuestra página de internet", Access our web page, en lugar de "Accede a nuestra página de internet").

Extranjerismos
Al igual que sucede con el español en otros países, el español mexicano hace uso de ciertos anglicismos y otros extranjerismos. Por ejemplo: ¡Qué cool!, se dice cuando algo está muy padre (es decir, es estupendo), o al decir "Está super IN", quiere decir que algo está de moda, al igual que decir "está OUT", quiere decir que está fuera de tendencia.

Iberismos
Otros: Caló: "chavo", "trusa", "cafre", "chota". Por ejemplo: "A ese chavo se lo llevó la chota".
 Galleguismos: "morriña", "vasoira", "vieira", "lar". Por ejemplo: "Patricia, tengo morriña por vistar tus lares".
Vasconismos: "arroyo", "birria", "charro".

Gramática y sintaxis
Algunos modelos sintácticos se diferencian del español peninsular. En primer lugar está el elipsis más o menos universal de la partícula negativa ‘no’ en oraciones que contienen la preposición 'hasta':
 Será publicado hasta fines de año (en español general sería: No será publicado hasta fin de año.)
Cierran hasta las nueve (en español general sería: No cierran hasta las 9.)
Hasta que tomé la pastilla se me quitó el dolor (en español general sería: Hasta que tomé la píldora el dolor no se fue.)

Cuantificadores
Una segunda forma que coexiste con el uso peninsular involucra el empleo del interrogativo qué en conjunción con el cuantificador tan(to), como en:
 ¿Qué tan graves son los daños? (en español peninsular ¿Cómo de graves son los daños?)
¿Qué tan buen cocinero eres? = ¿Cuán buen cocinero eres?
Otra diferencia son las oraciones correlativas de cantidad:
(México) Entre más lo hagas, peor te va a ir
(España) Cuanto más lo hagas, peor te va a ir.

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